El próximo día 8 de noviembre llegará el día más esperado para los seguidores del RCD Espanyol. Después de once largos años de exilio forzado en la montaña de Montjuïc, el club blanquiazul podrá estrenar su nueva casa: el estadio de Cornellà-El Prat. Esta historia se remonta al año 1997, concretamente al día 26 de junio. En esta fecha, el Espanyol y el Valencia disputaron el último partido en el mítico estadio de Sarrià. A partir de ese momento y hasta el día 20 de septiembre se procedió a la desmantelación del estadio previa a su voladura, momento que todavía hoy provoca la aparición de lágrimas en los ojos de los seguidores blanquiazules. La mala gestión económica del club había acabado con un estadio que pasó a ser conocido por todo el universo futbolístico tras los encuentros que en el disputaron las selecciones de Italia, Argentina y Brasil en el Mundial de 1982. El pasado 18 de febrero se cumplieron 85 años de su inauguración.
Imagen aérea del antiguo estadio de Sarrià
Tras el trauma de tener que abandonar el estadio de Sarrià, los seguidores del Espanyol tuvieron que acomodarse en la que sería su nueva casa: el estadio de Montjuïc. Su ambiente frío, los malos accesos, la pista de atletismo, el hecho de tener que compartir el estadio con empresas y todo tipo de actos o el alto alquiler fijado por el Ayuntamiento, unos 600 mil euros anuales, han provocado que en los últimos diez años los socios del Espanyol no hayan dejado de pensar ni un solo día en el momento de abandonar el estadio. Pero no todo han sido malos momentos para el equipo blanquiazul en la “Montaña mágica”. Los actos del centenario del club en el año 2000, las dos Copas del Rey logradas en los años 2000 y 2006 o el subcampeonato de la UEFA del pasado año son hechos que ligarán para siempre la historia del club blanquiazul con el estadio Lluís Companys.
Cuando se abandonó Sarrià en 1997, la directiva del Espanyol, comandada por Daniel Sánchez Llibre, se comprometió a crear un nuevo patrimonio para el club. No fue fácil conseguirlo, pero en el año 2001, concretamente el 10 de septiembre, el club blanquiazul inauguraba la Ciudad Deportiva de Sant Adrià. También estaban en marcha las negociaciones con los ayuntamientos de Cornellà y el Prat de Llobregat para conseguir unos terrenos donde construir el nuevo estadio, acuerdo que se anunció el 17 de enero de 2002, dando el pistoletazo de salida para que el gran sueño de miles de espanyolistas se hiciera realidad. Un año y unos meses después, el 9 de marzo de 2003, se procedía a colocar la primera piedra del nuevo estadio y las obras de acondicionamiento de los terrenos comenzaban en diciembre de 2004. En noviembre de 2006 las obras arrancaron de forma definitiva.
Atrás han quedado unos años repletos de avances pero también de inconvenientes. Se han tenido que renegociar algunos acuerdos y algunos permisos han tardado en llegar, pero a día de hoy la estructura de la que será la nueva casa de los espanyolistas ya se alza imponente, silenciando las voces de aquellos que, con la desaparición de Sarrià auguraban el fin del RCD Espanyol.
Ahora todas las esperanzas del espanyolismo están depositadas en que, con el día en que el estadio abra sus puertas por primera vez, el club de un paso más en su consolidación como uno de los grandes clubes de nuestro fútbol. Los pericos vuelan, por fin, hacia su nueva casa.

Así será el nuevo estadio del RCD Espanyol
Video de la evolución de las obras presentado hace algunos meses en la junta de accionistas del club



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